De Zumarraga a Filipinas...
De Filipinas a Zumarraga.

Sociedad

En un país donde la Seguridad Social ofrece un servicio muy básico y los salarios en general son irrisorios, la vida se antoja difícil y en el día a día la palabra incertidumbre toma un triste significado. En esta tesitura la familia se convierte en casi el único amparo de los individuos. La cantidad de hijos por familia acostumbra a ser bastante numerosa, y todos ayudan a todos. Es muy común encontrar familias con varios hijos trabajando en el extranjero, enviando dinero todos los meses para aportar a los gastos del día a día, estudios de los más pequeños, etc. Se estima que un 10% de la población está residiendo en el extranjero, alcanzando sus remesas los veinte millones de dólares al año, una cuantía muy significativa para la economía del país.


Ahorrar en Filipinas para gran parte de la población es complicado, y una mentalidad muy común es simplemente que el mañana no existe. Para qué ahorrar si no hay futuro. “Bahala na” es una frase muy repetida por esos lares y la traducción sería “lo que tenga que ser, será…” Si añadimos al cóctel los tifones, terremotos y demás catástrofes naturales que sufre el país continuamente, esta frase adquiere aún más significado.


En Filipinas el cristianismo supera el 90% de la población, siendo un 80’9% católicos, aproximadamente setenta y dos millones de fieles. Este hecho más las anteriores circunstancias citadas, hacen que la familia sea la célula primordial que sostiene los pilares de la sociedad filipina.